“En los bosques cerca del Candy Kingdom, hay un tipo anterior a la guerra de los champiñones, róbale y la pandilla de los chicos del baño se dispara en reputación, y salvaras tu garganta”
Fue la orden que Shoko recibió de la pandilla que la tenia bajo su custodia desde sus 6 años, camino con paso sereno entre los arboles de algodón de azúcar de Candy Kingdom rumbo a la ubicación que se le fue dada, se froto el muñón que era su brazo derecho, al que le faltaba todo el antebrazo dejando solo el bíceps con un muñón redondo donde solía estar su antebrazo. Ya estaba acostumbrada a la falta de este pero igual era algo raro el no tener un brazo.
Shoko: “Escucha, tu quédate aquí, si algo sale mal, sales y devoras al tipo”
Dijo a su fiel tigre blanco, aquel que siempre la acompaño desde que era una niña pobre en Ooo, el tigre blanco de ojos azules asintió y se quedo sentado pacientemente en su sitio, en espera de cualquier inconveniente que hiciera que el necesitara salir en ayuda de Shoko.
Shoko: “Buen chico”
Dijo con una sonrisa, antes de alejarse y pasar entre mas arboles de dulce, hasta que finalmente diviso la cabaña, era pequeña, apenas lo suficiente para una familia, acogedora y construida a mano, una pequeña fuente estaba a un costado junto a un pequeño camino de roca que guiaba a la una puerta de la cabaña que tenia una chimenea que humeaba.
Shoko: “Bien, seas quien seas, aquí vamos”
Dijo, antes de soltar un grito de pánico y golpearse con una roca ella misma, cayendo inconsciente en el suelo para comenzar su plan de engañar al tipo y robarle cuando este estuviera desprevenido.