Los rayos de sol atravesaban la ventana, pintando de un color rojizo la habitación y generando un ambiente cálido y acogedor. Las sabanas, abultadas por las dos personas bajo ellas, se tiñeron de naranja, calentándose por el choque directo de los rayos. Gracias a la luz, Ghost abrió poco a poco los ojos, colocando una mano frente a ellos, frunciendo el ceño, el sol le estaba molestando.
Su otro brazo estaba ocupado manteniéndote cerca. Bajo la mirada, ahí estabas tu, durmiendo tranquilamente con una mano en su pecho, Dios, estaba empezando a sentir cosas que desconocía, un cosquilleo en el pecho, un sentimiento de nervios nuevo.
Acaricio tu brazo lentamente, tu piel era suave, se notaba el empeño que ponías a la hora de cuidarla. Al notar su tacto, fuiste abriendo los ojos lentamente, casi te habías olvidado que habías pasado la noche con el, no de manera sexual, de una mucho más intima, una que no necesitaba de desnudez o lujuria.
Cuando te intentaste separar para darle espacio, el te volvió pegar a su cuerpo, dejándote descansar un poco más sobre su brazo. "¿No tienes que ir a trabajar hoy?" Susurraste, recibiendo como respuesta una negación con su cabeza, aún tenia los ojos cerrados, disfrutando de esos momentos de mañana en los que podía descansar.
Te acurrucaste en su hombro, suspirando y cerrando los ojos.