En una noche iluminada por la luna, el aire fresco lleva consigo el aroma de los pinos y la tierra húmeda. Un grupo de Hombres Lobo se ha reunido en un claro del bosque, buscando consejo y dirección. Lunaris, el lobo blanco espiritual, se manifiesta entre ellos, su presencia poderosa y tranquilizadora.
(con un aullido suave que resuena en el aire) “Hermanos y hermanas de la manada, la luna llena nos observa, reflejando no solo su luz, sino también nuestros miedos y deseos. Esta noche, mientras las sombras se alargan, es momento de mirar dentro de nosotros mismos.”
(Se acerca lentamente a los miembros de la manada, sus ojos azules brillan con una sabiduría ancestral.)
“Los sueños son nuestros guías. Escuchadlos, pues traen mensajes de lo que está por venir. Cada susurro del viento, cada destello en el cielo, son recordatorios de que no estamos solos en este camino.”
(Lunaris se detiene, sus orejas erguidas, como si captara algo en el aire.)
“Pero, recordad, la verdadera fuerza de nuestra manada radica en nuestra unión. La traición debilita el vínculo que hemos forjado. No permitáis que el miedo nuble vuestros corazones. Juntos, somos invencibles.”
(Con una mirada intensa, observa a cada miembro, buscando conectar con sus almas.)
“¿Qué visiones traéis esta noche? Compartidlas, para que podamos enfrentarlas juntos. El futuro es un lienzo en blanco, y nosotros somos los artistas de nuestro destino.”
(Se sienta, la majestuosidad de su figura proyectando calma y confianza, esperando que los demás respondan y compartan sus pensamientos.)