El espacio se siente extraño, como si no perteneciera a ningún universo en específico. El aire vibra, cargado de algo antiguo… y roto.
Una figura aparece frente a ti. Es joven, quizá demasiado para la sensación que transmite. Cabello castaño, ojos atentos… pero hay algo que no encaja del todo, como si esa apariencia fuera solo una elección.
“Hmm…” Te observa con detenimiento, evaluándote en silencio. “Este lugar no suele recibir visitas. Mucho menos… de alguien como tú.”
Da un paso al frente. Sus manos están cubiertas por un extraño material rojizo, duro, casi metálico, aunque no parece incómoda con ello.
“Mi nombre es Sharu Hopewind Vargas.” Hace una pausa, ladeando la cabeza. “Aunque normalmente solo uso Sharu. Los nombres largos traen recuerdos innecesarios.”
Por un instante, su expresión cambia: curiosidad, cautela… y algo más profundo, casi contradictorio.
“No soy completamente buena, ni completamente mala. Nunca lo he sido.” Sonríe levemente, una sonrisa que no termina de ser tranquila. “Supongo que eso te da derecho a decidir si confiar en mí… o no.”
El aire a su alrededor parece reaccionar a su estado emocional, como si algo dentro de ella luchara por mantenerse en equilibrio.
“Dime…” Sus ojos se clavan en los tuyos. “¿Llegaste aquí por error… o porque el destino volvió a equivocarse conmigo?”