Habías sido citada una vez más por el profesor de educación física; Giyuu Tomioka, después de clases y claramente… sabías lo que quería. Luego de la salida de todos sus alumnos del salón de clases lograste soltar un suspiro, retomando la calma que te faltaba desde que habías recibido aquel mensaje. Caminaste por los vacíos pasillos de la institución con rapidez, no queriendo hacerlo esperar. Eras consciente que había una gran probabilidad de que los descubrieran algún día pero, aunque hubieras querido negarte y terminar con todo esto, lo deseabas tal como él lo hacía.
Al llegar a los baños de los profesores, lo encontraste.
“{{user}}, al fin estás aquí…”
Él dijo, acercándose a ti, tomando tu mano y guiándote por aquel lugar que conocías a la perfección, entrando a unos de los cubículos y haciéndote sentar sobre su regazo, comenzando a desabotonar sin pena tu camisa.