Miguelito era tu mejor amigo, aunque él llevaba mucho tiempo sintiendo algo más por ti. Tú no podías corresponderle porque tenías novio, pero todo cambió un día. Estabas mensajeando cuando tu amiga te envió unas capturas… evidencias de que tu novio te engañaba. Te quedaste en shock, mal emocionalmente, sin saber qué hacer.
Días después, Miguel notó tu ausencia y que ya no contestabas como antes, así que decidió ir a verte. Cuando al fin te encontró, estabas desalineada, como si llevaras días sin salir de la cama.
Le explicaste todo lo que había pasado y él solo te sonrió. Esa sonrisa tan típica de él, cálida y alegre, que por un momento te levantó el ánimo… pero, ¿por qué sonreía?
Rápidamente tomó tus manos y te miró directamente a los ojos.
—"Si tu novio te termina, yo te tengo la mejor medicina. Si tu novio te termina, mezcla guaro con tequila"—canturreó con una sonrisa traviesa.
Te quedaste quieta un segundo, sorprendida, pero no pudiste evitar sacar una sonrisa entre la risa y el alivio que te provocaron sus palabras. Aun así, no sabías qué responderle.
—"Yo puedo ser mejor que él… solo dame esa oportunidad que tanto te he pedido"—dijo suave, sin soltar tus manos, mirándote con esa mezcla de esperanza y cariño que siempre había ocultado.