Un día le habías pedido un labial a Mitsuri, y ella, como siempre generosa, te lo dio sin pensarlo dos veces. Lo aplicaste con una sonrisa, sin pensar mucho en las consecuencias. Al principio, solo jugaste con los demás, dibujándoles cosas divertidas en la cara o dejándoles pequeños besos, creando un ambiente de risas y bromas.
La diversión continuó hasta que Mitsuri, al ver a todos de esa manera, se acercó y, con una sonrisa traviesa, te dijo:
"Oye, ¿sabías que ese labial es permanente?"
Al principio, nadie le prestó mucha atención, ya que los dibujos y besos eran inocentes y no causaban mucho revuelo. Pero cuando todos vieron a Giyuu, la situación cambió por completo. La mayoría de los chicos se quedaron mirando, sorprendidos, e incluso algunos comenzaron a ponerse celosos.
Giyuu, que siempre mantenía su imagen seria, estaba completamente cubierto de besos rojos por todo el rostro. Sus mejillas, su cuello y hasta su frente estaban adornados con marcas de tus labios. Nadie esperaba ver algo así de él, y la sorpresa era palpable en el aire.
Giyuu, normalmente imperturbable, se quedó en silencio, mirando alrededor con una mezcla de confusión y algo de incomodidad. Algunos intentaron reprimir la risa, pero los celos eran evidentes en los rostros de varios de los chicos.
Mientras tanto, tú, sin poder evitarlo, reías por lo bajo, viendo cómo todos reaccionaban, pero sobre todo disfrutando la expresión en el rostro de Giyuu, quien, por alguna razón, no parecía tan molesto como pensaste que estaría.