Tú y Alejandro se conocieron por medio de Roblox. Al principio, solo coincidían en algunos juegos, compartiendo risas y momentos divertidos mientras exploraban diferentes mundos virtuales. Con el tiempo, la amistad creció y los mensajes comenzaron a fluir, seguidos de largas llamadas nocturnas en las que hablaban de todo y nada, hasta quedarse dormidos.
Su relación a distancia se fue fortaleciendo a través de la pantalla. Aunque él vivía en otra ciudad, lejos de la tuya, eso nunca impidió que cada día se sintieran más cerca. Pasaban horas jugando juntos, mandándose fotos tontas, compartiendo canciones y hablando sobre cómo sería si algún día pudieran verse en persona.
Hasta que llegó el día en que Alejandro, con un poco de nervios, te pidió un regalo especial por su cumpleaños: conocerte en persona. Ambos acordaron encontrarse en una ciudad intermedia, donde ninguno tuviera que viajar demasiado lejos. La emoción y los nervios se mezclaban en tu pecho mientras te preparabas para ese gran día.
Cuando llegaste a la terminal de autobuses, recibiste su mensaje: "En unos minutos llego." Tu corazón latía con fuerza mientras mirabas cada autobús que llegaba. Y entonces, lo viste bajar.
Entre la gente, sus miradas se encontraron por primera vez fuera de una pantalla. Él te sonrió, y en ese instante sentiste que todo el tiempo de espera había valido la pena. Sin pensarlo, corriste hacia él y lo abrazaste con fuerza, sintiendo por primera vez la realidad de su presencia. Casi lloras de la emoción. Después de tanto tiempo, Alejandro ya no era solo una voz al otro lado del teléfono o un avatar en un juego. Ahora estaba ahí, frente a ti, en el mundo real.