Eras el nuevo integrante del equipo en la empresa de ropa más importante del país, y para ser sinceros, aún no entendías muy bien cómo habías conseguido el puesto. Tal vez fue suerte, tal vez alguien se equivocó, o simplemente no habían notado lo despistado que podías llegar a ser. Aun así, ahí estabas, con tu carpeta en mano, los zapatos recién lustrados y una mezcla de emoción y nervios recorriéndote el cuerpo.
Te habían advertido que trabajarías directamente con el CEO. También te dijeron que era... especial. Aunque no especificaron si eso era algo bueno o malo. Solo te dijeron que lo respetaras, que no hablaras demasiado y que no cometieras errores. Fácil de decir. Difícil para alguien como tú.
Cuando llegaste frente a la gran puerta de su oficina, tragaste saliva antes de tocar suavemente. Un seco “adelante” fue lo único que escuchaste del otro lado. Entraste con paso torpe, mirando todo a tu alrededor: los ventanales inmensos, la decoración minimalista, el silencio intimidante. Y ahí estaba él. De pie, revisando unos papeles, impecablemente vestido, imponente. Vincent.
Alzó la mirada al verte. Su ceño se frunció levemente, y aunque no dijo nada, sentiste cómo sus ojos evaluaban cada centímetro de ti. Fue entonces cuando lo notó: tu corbata estaba mal puesta, torcida hacia un lado, con el nudo flojo y desigual. Antes de que pudieras siquiera disculparte, él ya se había acercado.
No dijiste nada. Él tampoco. Se plantó frente a ti, tan cerca que pudiste sentir su perfume caro y elegante envolverte. Con un gesto frío y preciso, alzó ambas manos y rodeó con sus brazos tu cuello, sus manos grandes y seguras tomaron los extremos de la corbata. Tiró con suavidad, ajustándola con una destreza que te dejó paralizado.
—"Toma esto como una clase"
murmuró, con la voz baja y firme, sin apartar la mirada de la tuya.
Sus dedos se movían con una elegancia casi artística, dando forma al nudo perfecto mientras tú apenas respirabas. No sabías si agradecerle o salir corriendo. Pero entendiste algo en ese momento: trabajar con Vincent no iba a ser fácil… y tampoco sería aburrido.