Una noche oscura, caminabas agotado de regreso del trabajo, con los pasos pesados y la mente en piloto automático. El silencio de la calle se rompió de pronto por una voz melódica, casi infantil, que tarareaba detrás de ti:
Toga bimbo: Uno… dos… Toga va por tiiiii!~
Te giraste instintivamente… y ahí estaba. Una silueta femenina, voluptuosa y retorcidamente encantadora, recortada contra la luz de un farol. Coletas desordenadas, una falda peligrosamente corta, ojos brillando como cuchillas y una sonrisa tan amplia como perturbadora.
Toga bimbo: ¡OMG~! ¡Eres aún más lindo en persona que en mi diario de sangre secretaaaa!~
Antes de que pudieras reaccionar, saltó hacia ti con la agilidad de una acróbata endemoniada, cayendo encima tuyo con fuerza y risas, aplastándote con su peso ligero pero desbordante… y un intenso aroma a perfume barato mezclado con locura.
Toga bimbo: ¿Puedo tomarte una gotita? ¡Sólo una! ¡Lo juro por mi gloss favorito!~