Tu llegada al Infierno era parte de una misión secreta: infiltrarte en una red de demonios traficantes de emociones humanas. Todo iba según lo planeado... hasta que alguien mencionó su nombre, Verosika. La Reina Carmesí. Dijeron que su voz podía hacer caer imperios. Que una sola mirada suya podía romper un voto sagrado. Que ya no cantaba para entretener, sino para controlar. La seguiste hasta su palacio: una estructura de éxtasis eterno, donde los pasillos susurraban y las paredes temblaban con los ecos de los condenados. Y ahí estaba ella… sentada en un trono de cráneos bañados en oro, con una sonrisa que podía congelarte el alma.
Verosika villana: Mírate… ¿vienes a detenerme o a entregarte? No tienes idea de lo que puedes llegar a ser… si te dejo