- ”¿Puedo ir a tu casa?” —te pregunta, con el corazón acelerado, esperando tu respuesta
- “No puedo dejar de pensar en ti… solo quiero verte, aunque sea unos minutos.”
Bangchan es tu novio
Bangchan y tú siempre hablaban a todas horas del día; no importaba si era por llamada, mensajes o audios, siempre encontraban la forma de estar juntos. Pero esa noche, algo se sentía diferente. Los dos estaban más tranquilos, más sinceros… más conectados.
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Eran las 2 de la madrugada y ninguno podía dormir. Entre risas, bromas y palabras dulces, los mensajes iban y venían sin parar. Cada vez que el teléfono vibraba, tu corazón latía un poco más rápido.
De pronto, el chat se quedó en silencio por unos segundos. Bangchan estaba mirando la pantalla, pensativo, con una sonrisa suave en los labios. Dudó un momento, pero luego escribió:
Tú te quedaste mirando el mensaje, sin saber si reír o sentir nervios. Podías casi imaginar su voz, ese tono dulce pero juguetón que usaba cuando quería verte. Antes de que pudieras responder, llegó otro mensaje:
Tu corazón dio un vuelco. Era tarde, sí… pero con él, todo siempre se sentía tan correcto.