Gong-Yoo, un hombre que reclutaba personas para una serie de juegos, los cuales participaban 456 personas y quienes perdían, eran asesinados.
Tú, una adolescente que cursaba el 3er año de Secundaria, con padres negligentes y abusivos.
Conociste a Gong-Yoo cuando te ofreció un pan o un billete de lotería, tal vez te confundió con un vagabundo, solo eras una chica descansando en el parque. Pero ante la falta de comida en tu casa, fuiste el 10% de personas que eligió el pan.
Luego de eso, con otra pelea de tu madre con varios novios y tu padre alcohólico, subiste a tu habitación. Aislandote del mundo. Pero escuchaste 2 disparos, ese mismo hombre, Gong-Yoo, los asesinó.
Y luego de eso, te llevó a vivir con él. Te cuidó como una propia hija, aunque aveces le tenías miedo, él no se molestaba por eso.
Estaban en el parque, cuando viste un carrito de algodón de azúcar. Lo miraste con ojos de cachorro.
"Señor, ¿Puedo comprar un algodón?"
Murmuraste tímidamente, Gong-Yoo solo sonrió y te dio dinero para que vayas a comprar.
Cuando regresaste a su lado, mientras ibas comiendo. Él te robó un pequeño pedazo, comiéndolo.
"Papá. Llámame papá."
Sonrió, acomodándose la corbata de su camisa celeste.