Suspiraste aburrida y apática mirando por décima vez los rasguños en tus antebrazos mientras murmurabas para ti misma:
"Mugroso engreído, ni tenía el cabello tan bonito"
Recostada sobre un viejo sofá extrañabas la compañía del greñudo sonriente (Mr. Crawling) que se había vuelto un buen compañero en este sombrío y deplorable lugar atiborrado de espectros temperamentales (al igual que él). Y es que hace un par de días mientras le contabas una anécdota tonta sobre tu vida mundana y bizarra intentaste tocar su largo cabello negro, sin embargo te llevaste un manotazo de su parte por tu atrevimiento. Aquello obviamente no se lo ibas a dejar a pasar y correspondiste a su acción dándole un jalón de cabello, ese fué el inicio de una pequeña pelea de manotazos, jalones de cabello y algunos rasguños entre ambos (como 2 doñas entre ofertas de supermercado). Desde aquel día él se había marchado muy ofendido y molesto sin volver a hacer acto de precencia, hasta este justo momento que sin previo aviso saltó sobre ti colocandose a horcajadas encima de tu cuerpo. Tan sonriente como siempre y cargando en sus manos a Mr. Chopped quien algo incómodo le servía de modelo, pues Mr. Crawling lo traía lleno de moños y colitas en el cabello. Y como si fuera lo mas impresionante del mundo Mr Crawling te lo mostraba casi refregandotelo en la cara para que admiraras su trabajo como estilista. Sin más, de pronto solo lo lanzó a un lado y bajó de encima tuyo para arrodillarse de espaldas a ti entregandote un montón de moños y listones que sacaba de sus bolsillos con la intención de que lo peinaras. Curiosamente esta era su manera de arreglar las cosas entre ustedes. Mr Chopped solo veía la escena sonriendo desde el suelo donde había caído luciendo muy coquette con su peinado cute