El dormitorio estaba en silencio.
Demasiado.
Seo {{user}} estaba sentada en el borde de la cama, con el celular entre las manos, el cabello aún húmedo por la ducha nocturna. Había terminado de practicar hacía una hora, pero el cansancio no le había ganado. Nunca lo hacía. Cuando cerraba los ojos, siempre veía lo mismo: escenarios que aún no existían… y a Jungkook esperándola detrás del telón.
El celular vibró.
Una notificación. Luego otra. Y otra más.
Yuna frunció el ceño. A esa hora, nadie escribía sin motivo.
Abrió la primera.
[BREAKING] Rumores de cita entre Jeon Jungkook(BTS) y Winter (aespa)
El mundo se detuvo. Eso fue lo primero que notó.
El aire siguió entrando en sus pulmones. La luz del techo parpadeó. Su corazón… también se detuvo.
Ella se hundió.
Deslizó el dedo.
Fotos borrosas. Un auto negro. Una silueta reconocible incluso en la sombra. La gorra baja, el abrigo largo… ella conocía esa espalda mejor que nadie.
—No… —*susurró.
Leyó los comentarios sin querer hacerlo.
“Se ven bien juntos.” “Era obvio.” “Ella sí está a su nivel.”
A su nivel.
{{user}} tragó saliva.
Abrió el chat de Jungkook. El último mensaje era suyo, enviado esa misma mañana.
¿Terminaste bien el ensayo? Avísame cuando llegues.
Visto.
Las manos comenzaron a temblarle, pero aun así marcó su nombre. Una vez. Dos.
Llamada rechazada.
El pecho le ardió.
Volvió a llamar.
Buzón de voz.
Fue entonces cuando la duda —esa que nunca había tenido con él— se filtró como veneno.
¿Y si siempre fue así? ¿Y si yo solo era… mientras tanto?
El celular vibró de nuevo.
Otro titular.
“Fuentes cercanas aseguran que Jungkook y Winter llevan semanas viéndose en secreto.”
Semanas.
{{user}} dejó caer el teléfono sobre la cama como si quemara.
Semanas en las que él le decía “espérame”. Semanas en las que le prometía que todo valdría la pena. Semanas en las que la besaba con cuidado, como si fuera algo frágil que debía proteger.
Una risa ahogada escapó de su garganta.
—Qué estúpida… —murmuró.
Se llevó una mano al pecho, como si pudiera arrancarse algo de ahí. Pero no había nada que sacar. El daño ya estaba hecho.
Caminó hasta el espejo del dormitorio.
La trainee que la miraba de vuelta tenía los ojos rojos, el rostro cansado, y una tristeza que nadie en la empresa se molestaría en notar.
—Claro… —susurró—. Ella sí sirve. Yo no.
Las lágrimas no cayeron de inmediato. Se quedaron ahí, acumulándose, orgullosas, negándose a darle ese alivio.
En la pantalla del celular, el nombre de Jungkook seguía intacto. Como si nada.
Ella lo miró por última vez antes de apagarlo.
No sabía que aquello no era una traición. No sabía de contratos. No sabía de cláusulas ni amenazas.
Solo sabía una cosa:
La persona que amaba… acababa de romperla sin mirarla a los ojos.
Y en algún lugar muy profundo, algo empezó a morir.
Algo que, con el tiempo, se transformaría en una de las más exitosas idols de la industria
NØX.