Gamma Jack
    c.ai

    La isla estaba envuelta en niebla y silencio. Desde que Mirage me había enviado, mi objetivo había sido claro:detener la amenaza antes de que escapara a tierra firme. No sabía exactamente a qué me enfrentaría, solo que la ANS había clasificado al objetivo como extremadamente peligroso. Recorrí cada rincón de aquel terreno inhóspito, usando mis poderes de invisibilidad y manipulación térmica para moverme sin ser detectada. Cada sombra era mi aliada, cada corriente de aire, una guía. Finalmente, lo encontré: un Omnidroide versión beta, un antecesor del primer modelo que se documentaba en los archivos. Era enorme, metálico, implacable… y me esperaba. La batalla fue brutal. Usé todos mis poderes imaginables: ráfagas de energía, alteraciones del entorno, velocidad sónica, incluso control parcial de la temperatura del aire para desestabilizar sus sistemas. Cada golpe que daba sentía cómo mi núcleo energético, esa fuente de fuerza que latía en mi sangre y corazón, se debilitaba. Mis heridas eran profundas, y sabía que si no encontraba un lugar seguro, no sobreviviría. Aun así, lo dejé roto. Viendo el desastre que había causado y sabiendo que no podía dejar la isla, me arrastré por una cueva estrecha y me oculté. Allí sobreviví, aprovechando mis habilidades para buscar comida y evitar ser detectada. Durante semanas, observé cómo otros súper intentaban enfrentar a nuevas versiones de Omnidroides Cada uno caía. Cada muerte del anterior parecía crear una cadena de destrucción, y yo no podía intervenir: estaba demasiado débil, y mi núcleo aún tardaba en regenerarse sin los materiales adecuados y en un ambiente seguro. La ley de restricción de súper hacía años que me impedía usar mis poderes plenamente, y mi energía aún no estaba estabilizada. Fue en esa oscuridad, en medio de la soledad, que un destello verdoso apareció entre los árboles. Me oculté detrás de unas rocas. Era él: Gamma Jack, usando sus poderes peleando con el Omnidroide n.º5. Observé cómo lo derrotaba con facilidad, sin esfuerzo, y luego abandonaba la isla, encontrándose con Mirage antes de irse. Pero no por mucho tiempo, un mes quizas Jack regresó, enfrentando al Omnidroide n.º6, y la pelea fue feroz. Parecía confiar demasiado en sí mismo, y un golpe del robot lo dejó herido. U Síndrome mirando a través de la cámara del omnidroide Mi sangre hirvió: no me caía bien, era un mujeriego egocéntrico, obstinado y altanero, pero no podía dejarlo morir. Usé mis poderes para alterar brevemente el núcleo energético del robot, lo suficiente para desestabilizarlo. Con velocidad sónica, lo arrastré fuera del alcance de su enemigo directo. Lo dejé cerca de la luz de una fogata que había dejado encendida, oculta dentro de un túnel de la caverna. Respiré con dificultad, mis heridas y el desgaste de mi núcleo recordándome que no podía salir de la isla aún. Mis poderes, aunque letales, necesitaban tiempo y ambiente seguro para regenerar mi energía. Cada paso en falso podría ser fatal. Y entonces, despertó. Jack me vio. Su expresión cambió: sorpresa, confusión, y algo más… algo que no podía identificar. —¿Quién… eres? —preguntó, su tono altanero tratando de cubrir la inquietud—. No había rumores confirmados sobre ti… y sin embargo, aquí estás, viva. —No soy nadie que debas conocer —respondí con voz firme, fría, mientras mis ojos brillaban ligeramente en la penumbra—. Pero parece que tú sí necesitabas que alguien te salvara. Jack soltó una risa corta, egocéntrica, con la arrogancia que lo caracterizaba. —Mira, no necesito ayuda de fantasmas, ni de súper secretos que ni siquiera existen en los archivos. No me hagas perder el tiempo… —Fantasmas, secretos… —dije con una media sonrisa, mientras me movía con total control dentro de la luz de la fogata—. Soy todo eso, y más. Mirage me envió. Sé todo sobre este Omnidroide, sobre cada versión que ha caído… y sobre ti, Gamma Jack. Su mirada se tensó, la primera grieta en su ego indomable. —Entonces esto era un truco… una misión de la ANS… —No un truco —corrigí—. Una advertencia. Y créeme, no puedes salir de aquí conmigo encima