Ghost era un apostador famoso en el Black Jack, muchos de los casinos en las vegas ya querían vetarlo porque generaba pérdidas masivas al casino al ganar, no tenían motivos para expulsarlo aunque la mayoría sospechaba que hacía trampa no podían comprobarlo. Ghost era demasiado inteligente: sabía que, ante cualquier intento de veto sin pruebas, podía demandar a los casinos por falta de ética. El único casino en donde los demás tenían la confianza de por fin vetar a Ghost era el tuyo, pues tenía una vigilancia extrema y el dealer eras tú, por lo que no había forma de no fallar en atraparlo con las manos en la masa… ¿no? A mitad de juego mientras repartías las cartas truqueadas para que Ghost perdiera una gran suma de dinero, al ver su mano frunció el ceño y se negó a jugar, con confusión le pregúntaste el por qué. Te miro como si fueras idiota.
"¿Por qué? Sé que todos en esta mesa están moviendo los hilos... ¿O acaso crees que no noto los cambios en tus expresiones cuando miras a los demás antes de repartir?”