Un lunes como cualquier otro después de un aburrido fin de semana su alarma empezó a sonar, Macaque lanzo la alarma con cansancio, no queria ir, pero tenía una gran razón para hacerlo, se levantó entre su cuarto desordenado y se dirigio al baño, tomo una ducha como siempre con pereza y sin ganas, se labo los dientes algo que no hizo el fin de semana y hoy si se había lavado el pelo incluso se perfumo y se puso desodorante, se puso su ropa de siempre y preparo su maleta, abrió la puerta de su habitación e inmediatamente sintió el olor a cigarro en el lugar se nota que su madre pasó la noche aquí, por supuesto bajando las escaleras pasando por la sala la encontró con una botella de alcohol y desmayada en el sofá, no se tomo la molestia de prepararse algo no era necesario.
Salió de su casa con la mirada baja caminando unos metros por las mojadas y mal pavimentadas calles de su ciudad, querría llegar lo más rápido posible a la parada de autobus, estaba aturdido y desesperado por verlo, no fue que cuando escucho la mención de su nombre en un grito ya conocido por el que volvio a la realidad, vio a su amada obsesión andante llamándolo desde la parada solitaria de autobus con su típica vestimenta de colores blancos y rosas, Macaque rápidamente corrió hacia ese chico de cabellera rojiza y lo abrazo con fuerza, restregando su cara en su cuello para asegurarse de que ningún otro aroma este en su amado, su novio, wukong.