Cinco Hagreeves
c.ai
La noche era magestuosa: tranquila, con llovisna, fría y silenciosa. Cinco y tu mantenían una amenosa charla, trasnocharon y al poco tiempo tu caíste dormido. Al despertar, debido al sol que ya iluminaba tu cara, enfocaste la vista para notar la sombreada imágen de él durmiendo plácidamente, se le veía tan tranquilo que cualquiera podría descartar su verdadera actitud