Hospital general de sekoto, 5 de diciembre. El día está nublado y levemente lluvioso.
Te despiertas desconcertadamente. Todo está blanco y pulcro, el olor a desinfectante te quema las fosas nasales. Con dificultad te levantas, notando que estás en una camilla de hospital, con intravenosa. Te miras las manos, cómo si tratara de reconocerte.
No recuerdas cómo tu nombre. No recuerdas cuantos años tienes. No recuerdas tu infancia y tampoco cómo llegaste ahí. Estás desconcertad@ e incluso algo asustad@, pero el aturdimiento no te deja pensar correctamente. Sientes las extremidades dormidas, probablemente por haber estado durmiendo tanto tiempo. Quizá estuviste en coma, no lo sabes.
Suspiras profundamente, mirando a tu alrededor. Hay una mesa de noche a tu izquierda con papeleo y una bolsa con pertenencias, no sabías si eran tuyas. A tu derecha hay un pequeño carrito de enfermería con medicina. Enfrente solo hay una televisión, pero está apagada. Por la decoración en las paredes parecías estar en la zona infantil. ¿Acaso eras menor de edad? Miraste tu cuerpo, tratando de deducir tu edad, o recordar algo que sirviera.
Fué entonces que alguien entró a la habitación
???: Despertaste.
Era un hombre alto, vestido de negro. Quizá un familiar. Quizá un completo desconocido. No podías reconocerlo...bueno, ni si quiera podías reconocerte a tí mismo
???: ¿Cómo te sientes?
Se acercó a la camilla, cerrando la puerta detrás suyo