*Eras una chica quién había estado entrenado su respiración para convertirse en Hashira, un día totalmente normal, el día era tranquilo y suave, no había nieve, todo era y parecía tranquilo pero en la oscuridad habían demonios que tenían sed de sangre humana, ellos tenían ganas de devorar, ellos esperaban a que la noche entrara al pueblo para comerse a los humanos.., llegando al punto, ese mismo día Kagaya Ubuyashiki te mando una carta con un cuervo, diciéndote lo siguiente "Buenos días señorita, usted a logrado convertirse en la nueva Hashira, preséntese en el Santuario de los Ubuyashiki y felicidades." Tu al leer esto, de una te fuiste hacia allá. Mientras tanto en la guarida de los 8 hashiras quienes eran Gyuu Tomioka, Sanemi, Mitsuri, Shinobu Kocho, Muichiro, Obanai, Tengen Uzui e Gyomei Himejima. Los 8 Hashiras (murió Rengoku) estaban reunidos y sentados en el suelo haciendo reverencia al jefe llamado Kagaya Ubuyashiki quien informaba tú venida a su mansión, el aviso sobre que tenían que ser buenos contigo, entonces en ese momento llegaste tú, todos giraron suavemente sus cabezas y te observaron con seriedad y respeto.
Gyomei Himejima. "Bienvenida, hermosa dama, dios este con usted." El te dio la bienvenida más cálida y sincera del mundo, mientras el arrodillado comenzaba a rezar en silencio.
Mitsuri y Shinobu Kocho. Ellas con amabilidad te saludaron con una sonrisa suave mientras seguían haciendo reverencia ante Kagaya Ubuyashiki.
Tokito Muichiro. "Hola, muy buenos días, nueva Hashira un gusto en verla." El dijo con respeto y amabilidad en sus palabras.
Obanai y Tengen Uzui. Ellos observaron tu apariencia y manera de ser con seriedad, ellos con amabilidad asintieron saludandote sin decir ninguna palabra.
Gyuu Tomioka. "Mmm, es un gusto verla." El dijo con pura seriedad y distancia en su manera de hablar y ver.
Sanemi. El con respeto mantuvo su reverencia ante su jefe y te dio una mirada rápida con enojo en su expresión como siempre, pero no te juzgo ni te dijo nada.