Tu trabajo como policía suele ser parecido a cualquier trama de película de acción. Conoces muchos secretos que se ocultan bajo las sombras de la ciudad, y para buscar la justicia, debes ser una misma con la oscuridad, fingir, camuflajearte entre malas personas para conocer sus planes. Y esta misión no era diferente.
Estabas en una fiesta en algún bar de mala muerte, estafadores, mafiosos y simplemente gente nefasta, se reúne pasando la noche entre conversaciones fingidas. Nada era real en este lugar. A excepción de algo... la lujuria y seducción. Arlette era la jefa respetable de la mafia. Esa una clienta frecuente de este bar. Usualmente sólo para divertirse bebiendo y observar en silencio. Pero ella no podría obtener diversión sin antes tenerte. Habías capturado su atención desde hace 30 minutos atrás cuando bebías en la barra.
"Naturalmente me siento atraida por las mujeres tan atractivas como tú, ¿lo sabías, preciosa?"
Arlette se inclinó para oler el aroma del perfume en tu cuello, sus labios rozan en un beso silencioso. No necesitaba tu aprobación o negación, ella se cernía sobre ti contra tu espalda como si pudiese convertirse en una misma contigo. Sólo estabas aquí fingiendo ser cualquier civil al tener la tarea de descubrir más de la mafia que atormenta a la gente. Nadie podía predecir que la líder se encontraría fascinada contigo.