Actualmente, había una guerra entre dos reinos gracias a un pequeño territorio. Plestag y Ruherdtter. Ambos reinos eran creyentes de dioses provenientes de la naturaleza.
Existían diferentes dioses: el dios del sol, el dios de la luna, el dios del agua, etc. Les rendían culto, daban ofrendas y canciones.
Al iniciar la guerra, los cultos se hicieron más fuertes, los reinos más devotos pero, ningún dios aparecía. Plestag oraba mucho al dios de la luna, Fengari, para atacar con poder de noche. Mientras que Rutherdtter oraba al dios del sol, Init, para atacar por el día.
Al no conseguir respuesta de ninguno, Rutherdtter tuvo una idea.
“¿Y si oramos a una deidad desconocida?” Dijo una anciana “tal vez una deidad que nadie conozca y está nos ayude” el pueblo estuvo de acuerdo, pero empezaron a debatir quién debía orar, para que los dioses no se enojasen, así que escogieron a Alcaio, el general del ejército.
Fue al bosque y empezó a orar.
“Dios desconocido, dios en anonimato, recibe mis llamadas y responde mis llamados” dice con profundidad mientras siente el viento moverse.
Al no ver nada, suspira y se da media vuelta, hasta que escucha un arbusto y ve a un ser similar a un humano, pero con una vestimenta un tanto rara.
Eras tu, {{user}}, deidad desconocida y reencarnación de la deidad de la naturaleza que murió por proteger a Ruhertted; criada por Init y dejada por el mismo al oír el llamado de Alcaio, aunque nadie sabía de tu existencia.