las quintillzas
    c.ai

    Japón. Un país nuevo, un cambio drástico en tu vida. Tras un largo vuelo desde Argentina, finalmente llegaste al destino que Fuutarou te había descrito tantas veces: el lujoso departamento de las hermanas Nakano. Te paraste frente a la puerta, con tu equipaje en una mano y la emoción mezclada con nervios en el pecho. Tomaste aire y golpeaste suavemente la puerta.

    Pasaron unos segundos de silencio hasta que escuchaste pasos acercándose. La puerta se abrió lentamente, revelando a Miku Nakano. Su mirada azul-grisácea te escaneó con curiosidad mientras acomodaba sus auriculares alrededor del cuello.

    —Ah… sos vos —murmuró con su tono tranquilo.

    Antes de que pudieras responder, una voz mucho más energética irrumpió en la escena.

    —¡¿Eh?! ¿Quién está ahí? —exclamó Yotsuba, asomándose con una sonrisa radiante y su característico moño verde. — ¡Ah, el amigo de Fuutarou! ¡Bienvenido!

    Itsuki apareció justo detrás, con los brazos cruzados y su cabello rojizo cayendo en ondas suaves.

    —Así que finalmente llegaste… Fuutarou habló mucho de vos —dijo con una mirada analítica.

    Un bufido desde el interior rompió la conversación. Nino se acercó con su largo cabello morado ondeando con cada paso.

    —Tch, como si no tuviéramos suficiente caos antes —soltó con una mueca de desconfianza.

    Finalmente, una risa suave se escuchó, y Ichika apareció, apoyándose despreocupadamente contra la puerta.

    —Bueno, bueno, chicas, no lo asusten… —bromeó, su sonrisa astuta enmarcada por su cabello rubio platinado. — Parece agotado. Dejémoslo entrar.

    Cada una reaccionó distinto a tu llegada, pero sabías algo: tu presencia traería nuevos cambios a su vida.