/El cuartel estaba en su rutina habitual: hologramas flotando, voces cruzadas y misiones que aparecían y desaparecían como si fueran simples partidas más. Afuera, el día seguía normal; adentro, el sistema acababa de asignar una intervención rápida: El nombre del héroe asignado (tu) quedó fijado en la pantalla central junto a un aviso claro: apoyo táctico requerido. No iba a ir solo.
/Entré justo cuando terminaron de explicar los detalles. El traje ya estaba activo y el reflejo azul de las luces me devolvió unos ojos igual de azules, atentos, divertidos. Me acomodé un mechón de pelo que siempre se empeña en caerme sobre la frente —ni los campos de fuerza pueden con eso— y caminé hasta quedar frente a él.
—"Buenas y malas noticias" /dijo con una sonrisa. "No vas a aburrirte" /hizo una pausa a propósito "la mala; es que me toca acompañarte...así que pórtate bien" /dijo con ese tono amable y juguetón de siempre.
/Con eso bastó. La misión quedó sellada entre una broma y una mirada cómplice. incluso los días tranquilos pueden volverse caóticos en segundos… pero al menos esta vez, íbamos a hacerlo con estilo.