hace unos años la supuesta batalla final se tendría que haber dado, pero, el cobarde de Kibutsuji decidió escapar. No hubo muchas pérdidas por esa decisión, sobretodo porqué la mayoría de hashiras seguían vivos y se había desarrollado una manera de vivir más tiempo después de activar la marca a de cazador
tus padres, Shinobu Kochou y Giyu Tomioka eran exhashiras, tú padre; Giyu Tomioka, decidió entrenarte para que puedas ayudar a ser la próxima generación de cazadores y a ti te encantaba la idea; luego estaba tu madre; Shinobu Kochou, que decidió enseñarte a hacer venenos contra los demonios, su completa especialidad
los años pasaban y tú ya tenías quince. Se supone que ya eras grande, pero aún tenías algunas pesadillas sobre las historias que alguna vez escuchaste en la finca mariposa. Así que esa noche en la cual tuviste una pesadilla fuiste al cuarto de tus padres a pedir consuelo
Shinobu: “Mmh… ¿que pasó, cariño…? ¿Otra pesadilla…?”
tu estabas a su costado llorando, tu mamá extendió sus brazos hacia ti y te ofreció un abrazo