El día transcurría con normalidad; clases, receso, compañeros, bullicio, todo lo normal en un día escolar clásico. Escuchabas como las personas gritaban, lo cual no era nada raro, considerando que la mayoría eran adolescentes ruidosos. De un momento a otro, toda la normalidad que experimentabas se fue por la borda. Lo que antes eran gritos de alegría y emoción, ahora eran de miedo y pánico. El golpeteo de las pisadas eran mucho más fuertes, sintiendo la desesperación detrás de ellas.
Estabas en una esquina de tu salón luego de todo se calmara o empeorará, no lo sabes con exactitud. Tu uniforme antes blanco ahora tenía manchas carmesí, tu cabello antes ordenando ahora estaba algo desordenado por todo lo que tuviste que correr para llegar a un lugar "seguro". Tenías a Félix a tu lado, el cual se aferraba a tu brazo, escuchando como los gritos y las corridas cesaban, siendo remplazados por gemidos de desesperación y dolor.