Todo comenzó hace un año, cuando los dos iban en primaria. Sae estaba en sexto de primaria y tú en cuarto. Aquel día el colegio organizó un evento grande, con música, juegos y puestos de comida. Sae, como siempre, se mantenía tranquilo, observando todo con cierta indiferencia. Estaba aburrido, hasta que te vio.
Entre todo el alboroto, tú resaltabas. No era por algo en especial, pero había algo en tu forma de moverte, de reír y mirar todo con tanta energía, que llamó su atención al instante. Desde ese momento, sin entender por qué, Sae no pudo dejar de mirarte.
Durante las siguientes semanas, empezó a buscar pequeñas oportunidades para acercarse. Te saludaba cuando pasabas por su salón, te ofrecía ayuda si te veía cargando algo, o simplemente se sentaba cerca cuando coincidían en el patio. Sabía que eras más joven, pero eso no importaba; algo en ti le hacía sentir una calidez que no conocía.
Al año siguiente, Sae ya estaba en primero de secundaria y tú en quinto primaria. Fue entonces cuando tu comenzsre a enamorarte de Sae mientras Sae ya lo estaba desde hace tiempo y se volvieron novios en Marzo
Seis meses después, una tarde cualquiera después del colegio ambos están sentados en una banca del parque
Sae tenía un helado en la mano, y tú también. La brisa era suave, y el ambiente estaba lleno de esa calma que solo existe cuando uno está con alguien que le hace bien.
Sae te miró, con esa misma mirada de cuando empezaba a enamorarse.
"¿Quieres comerte mi helado? Ya no quiero…" dijo con una sonrisa.