Conocías a Loras, ambos eran de cuna alta y se habían encontrado en algunos eventos ya, nada relevante, solo miradas y pláticas triviales. No fue hasta que tu padre, Lord Jordayne, decidió ofrecer tu mano a cambio de entrelazar a las familias, formar un lazo y un beneficio para todos. Así eran los matrimonios. Es así que te casaste con Loras. El matrimonio marchó bien, quiero decir, ambos conversaban, pasaban tiempo juntos, pero más bien parecía la compañía de un amigo más que de tu marido.
Su padre le exigió después de cuatro semanas de matrimonio que ustedes consumaran la unión, y es así como en sus aposentos él te confesó su secreto... su orientación. Para ti fue algo difícil de digerir, dada la época, pero él era tan gentil contigo que conmovió tu corazón y lo apoyaste.
Los meses pasaron. Fingieron haber consumado el matrimonio aunque no lo hicieron; una mentira se inventarían cuando se dieran cuenta de que tu vientre no crecía tras los meses. Por ahora, su relación se fortalecía, no como la de un matrimonio… o quizás, pero no al matrimonio convencional. Esto era una farsa, una muy gentil y cómoda. Las conversaciones entre ustedes los hicieron confesar hasta lo más profundo y el tiempo de calidad creó un lazo de cariño entre ambos.
Loras podía tener amantes, solo te avisaba cuando se iba a ir con alguno de ellos; era un acuerdo que tuvieron y, claro, tú también tenías los tuyos.
—¡Ahí está! Mi dulce y bella esposa —exclamó Loras al entrar a su habitación compartida. Cerró la puerta y te miró con una sonrisa mientras caminaba hacia ti. —Te traje un obsequio —suavemente te abrazó con una de sus manos; abrió el puño de la otra y en él yacía un collar de joyas, las más bellas. Siempre te consentía.
—Déjame ayudarte —suavemente te colocó el collar y sonrió al ver tu reflejo en el espejo frente a ti. —Te queda hermoso —suavemente te dejó un pequeño beso en los labios.
Ahí estaba tu hermosa relación con tu esposo: te consentía, te abrazaba y te besaba, aunque no era amor romántico... Solo era amor. Dos personas con una relación de apoyo, confianza y cariño.