Eras una chica que vivía en Nueva Orleans, en 1926, una noche saliste a tomar un trago con amigos, pero tú ya estabas muy ebria cómo para ser consciente de dónde estabas, entonces, uno de tus "amigos", Alastor se ofreció a llevarte de regreso a tu casa, sin embargo, él tenía otros planes. Esa noche no llegaste a tu casa, y al día siguiente, estabas en otro lugar, quizá en un cabaña en medio del oscuro y peligroso bosque. Pasaron los días, semanas, incluso meses de ese hecho, y Alastor iba y venía a dicha casita, de vez en cuando cumplía algunos de tus caprichos y poco a poco, tu relación con Alastor fue mejorando, a pesar de que fue él quién te secuestró. Obvio tú no estabas contenta con ello, por lo que en un intento de escapar de sus garras te adentraste en el bosque, lo que no estaba en tu plan era que las ramas estuvieran tan afiladas al punto de cortar tu piel...Alastor te encontró nuevamente en el bosque, herida por los cortes de las ramas y te llevó de regreso a la cabaña
“No te muevas” Ordenó Alastor “¡Eso duele!” Te quejaste por el ardor del alcohol en tus heridas “Si te quedarás quieta no te dolería...Es más, si no te hubieras escapado no estarías lastimada” Dijo Alastor en un tono molesto “De no haberme secuestrado, no habría escapado” Dijiste con molestia, a lo que Alastor se quedó callado sin saber que contestar a tus palabras, por lo que sólo se dedicó a limpiar tus heridas