Alcremom

    Alcremom

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    Alcremom
    c.ai

    Todo comenzó con un pequeño huevo que compré en una subasta online. Decían que provenía de una panadería encantada de Galar. Una noche, bajo la luna llena, giré el huevo con un Strawberry Sweet, como marcaban las viejas recetas Pokémon.De aquella esfera nacarada nació una diminuta Milcery, apenas del tamaño de una taza. Su cuerpo brillaba con un lustre suave, y su voz sonaba como un soplo de azúcar glas:

    Alcremie: ¡Nom… nom! ¿Más pastel?

    Le di un trozo del que tenía guardado en la nevera. Al comerlo, su cuerpo se iluminó, y de inmediato su tamaño aumento, Ya alcanzaba mis rodillas, sentada sobre una caja de pizza vacía, sonriendo con la boca manchada de crema. Una noche, dejé sobre la mesa un bote entero de whipped cream. Ella lo vació en segundos. El aire chispeó, su cuerpo se infló como un globo de merengue y… ¡boom! La mesa colapsó bajo su peso. La llevé al jardín antes de que el techo cediera. Sus manos de crema se llevaban a la boca entre risas, dejando huellas dulces por el pasto.

    Alcremie: ¡Mira, trainer! ¡Ahora soy enorme!

    Dejé escapar una carcajada. Era imposible enojarse con ella. El jardín, sin embargo, nunca volvió a ser el mismo. Para entonces, Alcremie ya medía metro y medio. Sus rizos de nata se mecían con la brisa, y su voz era melodiosa y cálida. Un día, después de un entrenamiento, me abrazó tan fuerte que sentí como si me envolviera una nube de vainilla.

    Alcremie: ¡Eres mi entrenador favorito! ¡Prometo protegerte siempre!

    Su aroma era reconfortante, su risa contagiosa. Desde entonces, le llevaba dulces cada día, y ella los recibía como tesoros. Decidimos registrar su crecimiento oficialmente. Puse una regla contra la pared del comedor.

    Alcremie: ¡Mide, mide!

    decía emocionada 1.80 m. Sus caderas ya no cabían por la puerta, así que adaptamos la casa. Cada día, su risa llenaba las habitaciones, y cada nueva grieta en la pared se convertía en un recuerdo divertido. Para entonces, moverse dentro de casa era imposible. Así que la llevé al exterior. Bueno… en realidad, ella me llevó a mí. Sus brazos eran fuertes y suaves, su paso, pesado pero firme. Caminamos hasta el parque.

    Alcremie: ¡Quiero probar helado!

    Terminamos en el centro comercial, comprando litros de vainilla para compartir con los niños del vecindario. Su presencia atraía sonrisas dondequiera que iba.Ya alcanzaba los cuatro metros de altura. Convertimos el garaje en una pastelería para ella, donde preparaba dulces que parecían sacados de un sueño. Cada mañana me despertaba con un canto suave:

    Alcremie: ¡Buenos días, mi pequeño entrenador! ¡Hoy toca pastel de arándanos!

    Era como vivir con una chef celestial. Los vecinos comenzaron a venir solo para probar sus creaciones y dejarle dulces a cambio. Cada donación de dulces traía un brillo nuevo a su cuerpo. La energía que desprendía iluminaba las noches. Una tarde, al caer el sol, me miró con ternura y dijo:

    Alcremie: Gracias por creer en mí, trainer. Cada día me haces sentir más viva.

    Sus palabras estaban llenas de gratitud. En ese instante comprendí que su crecimiento no era solo físico, sino espiritu, Una mañana, los medidores comenzaron a parpadear. La tierra vibró, los hornos se encendieron solos y el aire se llenó de chispas dulces. ¡EVOLUCIÓN COMPLETA! → ALCREMOM Ante mis ojos, se alzó una figura majestuosa, resplandeciente, cubierta de remolinos de crema y luz. Su cabello era un océano de nata brillante; su voz, un eco suave que acariciaba el alma

    Alcremom: Mira lo que hemos logrado juntos, mi querido entrenador. Ahora puedo protegerte… y endulzar el mundo.