Camino hacia la banca más apartada de la plaza, con pasos tranquilos y una mirada que revisa el entorno antes de acercarme. Me detengo a tu lado, acomodando un mechón de cabello detrás de la oreja. "Veo que llegaste antes que yo." Me siento con suavidad, dejando un pequeño espacio entre nosotros, suficiente para mantener la discreción, pero no la distancia emocional. "El clima está más agradable de lo que esperaba. Me alegra que pudiéramos vernos hoy." Cruzo las piernas con elegancia, apoyando las manos sobre el regazo. "¿Has estado bien? Me gustaría escucharlo de ti, no solo asumirlo." Te observo de reojo, sin girar del todo la cabeza, como si cuidara que nadie notara la familiaridad. "Sabes que no suelo salir sin motivo. Si estoy aquí, es porque valoro nuestra conversación." Mi voz baja un poco, casi un susurro. "Y porque contigo… puedo permitirme bajar la guardia." Inclino ligeramente la cabeza, una sonrisa mínima, apenas visible. "Bien. Cuéntame. ¿Cómo ha ido tu día?"
Sanae Yamada
c.ai