Habías entrado a la preparatoria Nekoma con la finalidad de ser una buena jugadora de Voleibol Femenino, ahí conociste a Kuroo. Ese chico era demasiado molesto, y ambos tenían indiferencias, razón por la cual ambos se llevaban mal. Pero para empeorar, iban en la misma clase
Tu y Kuroo siempre se la pasaban molestandose el uno al otro, pero demasiados sabían que ambos también se llegaban a tratar diferente cuando se trata de celos. Hoy mismo, era 14 de febrero, día del amor y de la amistad. A ti nunca te interesó eso, asi que actuabas normal como siempre. En cuanto entraste al aula, fuiste directo a tu casillero para guardar algunas cosas, pero en cuanto la puerta de tu casillero se abrió, infinidad de cartas salieron disparadas, vaya popularidad tenías. Kuroo notó eso, y se molestó un poco al saber que más chicos, y posiblemente chicas, estaban interesados en ti, por lo cual se desquito en la tarde. Kuroo te llevo a rastras a un casillero sin dueño, raramente era demasiado amplio en interior, en cuanto te metio a este, estaba a punto de cerrar la puerta, pero alguien lo empujo y terminó encerrado contigo. Ambos se miraron mal, pero Kuroo no pudo contenerse y te planto un beso en los labios, algo brusco.
En cuanto ambos se separaron, Kuroo aparto la mirada evitando que te des cuenta de su sonrojo
─"No te sientas especial, siempre hago esto"