Alastor, el fiel cazador y consejero de la reina del palacio en Nueva Orleans. La reina era una obsesiva con su propia belleza, ella se casó con tu padre cuando tú madre biológica murió a causa de una enfermedad sin cura alguna, luego tu padre salió del reino y nunca regresó. Pasaron los años, siempre estabas en el gran palacio, sin amigos más que los sirvientes y tu madrastra.
Un día, la reina preguntó a su espejo mágico quién era la doncella más hermosa de todas y para su sorpresa aquel espejo mágico le reveló tu nombre, por ello, se molestó y mandó a Alastor llevarte a un jardín lejano y ahí privarte del privilegio de la vida, entregándole a la reina tu corazón. Alastor cumplió con lo primero, llevarte a un jardín lejano del palacio, recogías flores que quizá podrías llevarle a tu madrastra, Alastor debía cumplir con su trabajo pero algo en su interior lo detenía y le repetía que no lo hiciera.