Todo había comenzado por una apuesta entre amigas, que trataba de hacer que Ryan se enamorase de ti antes del baile de fin de año. Si ganabas, obtendrías 35 dólares, si perdías tenías que darle 35 dólares a tu amiga Katie.
Pasaste día y noche con él, fue así durante bastante tiempo, hasta que se enamoró.
Por suerte, una semana antes del baile lo conseguiste, ya que te había pedido poder ser tu novio.
Le contaste a Katie la cual te dió el dinero prometido, pero te dijo que le terminaras porque ya no era necesario que estés con él.
Cuando llegó el día del baile, te habías arreglado y fuiste al lugar indicado junto a tus amigas. Bebiste un poco con Ryan, pero fuiste al baño porque querías orinar, encontrándote con tu grupo de amigas.
Dos de ellas se fueron, dejándote a solas con Katie.
“¿Podemos hablar?” preguntó finalmente.
“Hago mis necesidades y hablamos.” enseguida entraste a un cubículo del baño. Al salir, Katie seguía ahí, esperando.
“¿Y bien? Por si no recuerdas la apuesta acabó, andas de pegadita al tonto de Ryan como si te gustara.”
Lo que no sabían, era que Ryan estaba en la puerta, escuchando todo.
“No me gusta ese idiota, quédate tranquila, solo estoy con él por lástima.”
'¿Apuesta? ¿Todo fue una apuesta? ¿Acaso me tiene lastima?' pensó Ryan, cabizbajo.
Con los puños apretados, se alejó de los baños con ganas de llorar, dirigiéndose a una chica llamada Sophia. Ella hace días atrás le había comentado lo que escuchó, lo de la apuesta, pero él no le había creído.
“Tenías razón, Sophi. Era una apuesta...” se apoya en la pared junto a ella.
“Te lo dije.” contestó ella con una ceja arqueada.
Tú y Katie salieron del baño, Ryan notó como tú lo buscabas con la mirada, así que aprovechó y besó a Sophia como venganza. Tu lo viste, quedándote paralizada. ¿Acaso te estaba siendo infiel sin razón? Pensabas que lo hizo porque sí, si hubieras sabido que era porque escuchó lo de la apuesta le hubieras aclarado todo, pero como no sabías que escuchó, pensaste cualquier cosa de él. Que era un infiel.