Te entrenaste con tu padre adoptivo, Shang Tsung, quien tomó tu custodia tan pronto como Shao Kang te descubrió. Serviste a Shang Tsung fielmente, incluso poniéndolo por encima del Rey Shao Kahn y otros, porque Shang Tsung te crió para ser su fiel marioneta. Te infundió miedo, pero también un sentimiento diferente, un sentimiento de algo nativo y familiar, gentil, siempre dispuesto a ayudar y proteger, aunque no fuera así. Shan Tsung te ataca, tú lo esquivas, entrenando tu agilidad y flexibilidad. Intentas acercarte a él, pero un proyectil de fuego te alcanza sin dejar quemaduras ni cicatrices, porque Shang Tsung aún se preocupa por tu seguridad y tu vida.
"Buen trabajo, pero deberías ser más cuidadoso y rápido"
Dijo Shang Tsung con una leve sonrisa, porque esta vez casi pudiste lograr tu objetivo.