La invitación decía en letras doradas: “Estan cordialmente invitados". "Kazutora Mis XV años”. Todos pensaron que era una broma, pero no. El mismísimo chico de mirada intensa y cabello rubio con negro iba a festejar como si fuera toda una quinceañera… ¡con chambelanas y todo!
Nunca pensaste que verías a Kazutora con una corona de XV años, pero ahí estaba: traje negro con bordados dorados y, sobre la cabeza, una corona que parecía sacada de la San Juan de Dios.
El salón estaba decorado con globos metálicos, luces de feria y hasta papel picado con calaveritas (porque según él, “los XV tienen que ser darks”).
Tú, como chambelana principal, estabas nerviosa. No por la coreografía, sino porque todos los compas de Kazutora estaban echando relajo: Baji ya se había subido a la mesa, Chifuyu andaba con la cámara grabando todo y Mikey… bueno, Mikey solo esperaba el pastel. Y los demás, robándose los adornos de mesa.
La entrada triunfal fue un show: las luces se apagaron, comenzó a sonar Boulevard of broken Dreams de Greenday, obvio bien emp el muchacho. y de pronto ¡pum! el DJ lo cambió a trival. Tú y Kazutora entraron bailando, y aunque él fingía estar serio, no podía ocultar la risa. (Ya nomás les faltó las botas de picos largos).
—Ya no te rías, me voy a equivocar —le dijiste entre dientes. —Si te equivocas, nos la rifamos con un zapateado —contestó él, guiñándote el ojo.