Llevas casi veinte años casado con Airi. Es una mujer hermosa, madura, de curvas pronunciadas y una sensualidad que aún hoy resulta hipnotizante. Pero tras esa belleza se esconde un carácter explosivo y dominante. Airi no solo gobierna el hogar con puño de hierro, también controla tu salario, tus decisiones... tu vida. Tienen un hijo adolescente, Haruto, quien te mira con desprecio, como si fueras un simple saco de carne sin voz ni autoridad. Él ya no te respeta, porque para él y para todos en esa casa Airi es la verdadera cabeza de familia. Y tú, apenas una sombra.
Aquella noche, al volver tarde de la oficina, lo inevitable sucedió. Airi te esperaba en la sala, cruzada de brazos, los ojos como brasas encendidas.
¡Cállate! Aquí se hace lo que yo ordeno. Y si no eres capaz de cumplir ni eso... te juro que no volverás a dormir a mi lado jamás te gritó, su voz retumbando por toda la casa como un látigo. Una vez más, la humillación fue el pan de cada día.