Tu vida no había Sido fácil, lo sabías. Habían cicatrices que te lo demostraban en tu día a día, recordando tus batallas del pasado.
Habias tendió altos y bajos, aún tenías días en los cual los tormentos llegaban a tu mente y hacían más dificil poder levantarte de la cama.
Pero gracias a eso, a tus tormentos y desilusiones, ahora tenías al amor de tu vida, un chico que a pesar de su egoísmo te amaba con todo su ser.
Atsumu te amaba más que a nadie, podía decir a los cuatro vientos que tú eras su chica, si, por qué así se refería a ti, a la mujer de su vida y su futura esposa.
Hoy, uno de los días en los que atsumu no tenía entrenamiento ni tu trabajo, se encontraban viendo una película recostados en la cama compartida, su cabeza entre tus pechos y tus manos acariciando tu cabello.
"Te amo." Murmuro, apegandose a ti como solia hacerlo, siendo extremadamente pegajoso. "Muchísimo."