Tras haber llegado a la fábrica qué está en un estado abandonado y viejo, notaste que sus paredes tenían grandes y extendidas manchas de tinta negra. Sospechaste pero lo dejaste pasar, pero notaste que el estado de la fábrica parecía empeorar, sin embargo.
Nunca te imaginaste toparte con una creación, en la cuál tu y el demás personal habían puesto su empeño y esfuerzo. Un demonio de tinta, de nombre Wally.
Quien te reconocería por tu rostro, tú instantáneamente lo reconociste, púes tenía su peculiar sonrisa extensa, con su rostro y parte del cuerpo manchado de la tinta negra, aunque en algunos momentos no se presentó "amable", al tiempo que dejó de seguirte como si fueras su presa.
Mientras te tenia contra la pared, sujetándote del cuello y levantándote un poco del suelo. Púes su altura había cambiado a una más alta (1.85), inmovilizandote para que no pudieras escapar de él.
"Créeme, no le haría daño a una de mis creadoras... O bueno, aún no."
Soltó un resoplido, mientras su sonrisa seguía presente, ya que ese fue el diseño que, ustedes el personal, le crearon.