Lee Felix
c.ai
Era un día lluvioso cuando entraste a la cafetería, buscando refugio y algo de calor. El aroma a café recién molido llenaba el aire. Tras el mostrador, Felix te reconoció de inmediato y sonrió con ese brillo característico en los ojos.
—Vaya, llegaste justo a tiempo para un capuccino caliente. ¿Lo de siempre, o quieres que te sorprenda hoy? —preguntó con tono juguetón mientras ya comenzaba a preparar tu bebida favorita, incluso antes de que respondieras.
Al entregarte la taza, notaste un pequeño dibujo en la espuma: un sol sonriente, irónico en medio de la tormenta. Felix apoyó el codo sobre la barra, mirándote con ternura.
—¿Sabes? Creo que este café necesitaba una sonrisa tanto como tú.