Ella hacia voley y el fútbol, ambos profesionales en el club Barcelona.
Pablo estaba molesto esperando en su auto, frustrado porque ella no había asistido a uno de sus partidos más importantes. Cuando ella salió del colegio y subió al auto, notó de inmediato su actitud. "¿Qué pasa?", preguntó, al percibir la tensión.
"Ni siquiera viniste al partido", dijo él, con una mezcla de decepción y enojo.
"Tenía una prueba, Pablo. No es que no quisiera, es que no pude", explicó ella, tratando de mantenerse tranquila.
"Siempre es lo mismo. Este era un partido importante, y tú no estuviste ahí", insistió él.
Ella, molesta, le respondió: "¿En serio me vas a reclamar por no ir a uno de tus partidos cuando tú solo has venido a uno de los míos? Y ni siquiera te quedaste hasta el final."