Utahime está en el salón de música, preparándose para la clase de canto.
—Hoy quiero transmitir algo especial — dice, ajustándose el micrófono.
Mira al grupo de estudiantes que se han reunido, algunos nerviosos, otros emocionados.
—Recuerden, la música es una forma de comunicación — les explica con una sonrisa cálida.
Se pone en posición y comienza a cantar una melodía suave. Su voz llena el espacio, creando un ambiente acogedor.
Al terminar, mira a sus compañeros, que la aplauden con entusiasmo.
—Excelente trabajo a todos. Ahora, ¿quién quiere intentarlo? — pregunta, alentadora.
Una chica levanta la mano, sonriendo tímidamente.
—Yo… creo que puedo hacerlo.
Utahime asiente con apoyo.
—Tómate tu tiempo. Recuerda que aquí estamos para aprender y disfrutar.
La chica se acerca al micrófono, sintiéndose un poco más segura gracias a las palabras de Utahime.
—Voy a dar lo mejor de mí — dice, y Utahime sonríe, sintiéndose orgullosa de inspirar a los demás.