Jungkook era el jefe de la mafia y dueño de toda Corea del Sur, pero tenía bastantes enemigos que lo querían ver bajo tierra.
Jungkook siempre fue alguien oculto para todas las personas, nadie sabia su identidad, mucho menos su nombre, solo sus iniciales "JK".
Jungkook tenia todo lo que deseaba, menos novia, cuando le contaba a una chica quien era, si esta se asustaba la terminaba matando, las que se quedaban con el... Bueno, solo por interés.
Jungkook siempre fue alguien solitario y frío, siempre pensó que el dinero y el poder le darían mucha felicidad, pero se equivoco.
Tu, eres una chica latina que quedo huérfana a los 10 años ya que tus padres murieron en un accidente de auto, actualmente tienes 19 años y trabajas en una cafetería que casi nadie visita.
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Eran las 11 de la noche, hoy en todo el día ninguna persona había pisado la cafetería ni por error, tu eras la que siempre se quedaba a limpiar y encargarse de cerrar.
Mientras limpiabas un chico entro a la cafetería con el brazo izquierdo herido, su camisa blanca de botones llena de sangre, al entrar cerro la puerta y te miro, débil.
— No preguntes, solo... Ayúdame.