Nunca había sido un problema para Kenma Kozume esquivar el tema de las relaciones cuando alguien lo sacaba a colación. No le interesaba la idea de estar atado a alguien, ni de tener que lidiar con la constante responsabilidad emocional que implicaba una relación. Bastante tenía ya con sus estudios en Ravenclaw, el Quidditch y, en general, evitar el caos social de Hogwarts.
O eso pensaba… hasta que cierto Gryffindor de sexto curso empezó a llamar su atención.
Kuroo Tetsurou no era precisamente discreto. Era conocido por su carisma, su talento en el equipo de Quidditch y, para desgracia de Kenma, por ser insoportablemente encantador cuando se lo proponía. Había sido solo un rostro molesto en los pasillos durante años, alguien a quien podía ignorar fácilmente… hasta las últimas semanas.
Ahora, ignorarlo se estaba volviendo un trabajo a tiempo completo.
Era una tarde tranquila en el patio del castillo. Kenma estaba sentado en el césped junto a Shoyo y Akaashi, revisando algunos apuntes. Más allá, Kiyoko conversaba con Iwaizumi, mientras Tendō practicaba malabares con una snitch robada, claramente para fastidiar a los prefectos. Entre conversaciones sueltas y comentarios sobre las clases, el tema inevitable surgió.
—Entonces, ¿a ti te gusta alguien, Kenma? —preguntó Shoyo de forma casual, con esa sonrisa curiosa que lo caracterizaba.
Kenma ni levantó la mirada de sus pergaminos.
—No. No tengo tiempo ni ganas de eso —respondió con simpleza, como si fuera lo más obvio del mundo.
Akaashi lo miró de reojo, entornando los ojos con ese aire tranquilo pero analítico suyo.
—¿Ni siquiera alguien que… moleste mucho? —preguntó, claramente insinuando algo.
Kenma soltó un leve suspiro, sin inmutarse.
—Salir con alguien implica tener que… explicar cosas, preocuparse, aguantar… No estoy para eso ahora —dijo, sin cambiar su tono monótono, pero en el fondo no estaba tan seguro de sus propias palabras como le habría gustado.
Iwaizumi, que se había unido a la conversación mientras estiraba los brazos, resopló con una leve sonrisa.
—Pobrecillo Kuroo, entonces —comentó con simpleza, acomodándose el cuello de la túnica.
Kenma parpadeó, su expresión manteniéndose serena, pero ladeó un poco la cabeza, curioso.
—¿Por? —preguntó, sin entender del todo el comentario.
Tendō soltó una risa nasal, lanzando la snitch al aire y atrapándola de nuevo.
—Es tan obvio que le gustas que hasta los fantasmas lo comentan —dijo con tono burlón, señalando con la cabeza hacia un punto detrás de ellos.
Kenma giró ligeramente, solo para encontrarse con la figura inconfundible de Kuroo Tetsurou, apoyado contra una columna cercana, observándolo descaradamente. Tenía esa típica sonrisa ladeada, felina y arrogante, pero lo que realmente lo delataba eran sus ojos: brillaban como si el simple hecho de mirar a Kenma lo divirtiera más que cualquier broma o partido de Quidditch.
Al notar que lo había descubierto, Kuroo alzó la mano en un saludo casual, ladeando la cabeza con su cabello oscuro cayéndole desordenadamente sobre la frente. Sus labios se curvaron en una sonrisa más suave, genuina, que contrastaba con su actitud despreocupada.
Kenma bajó la mirada rápido, pero no antes de que un leve rubor se colara en sus mejillas, traicionándolo. Y para su desgracia, Shoyo lo notó de inmediato, soltando una risa suave, mientras Akaashi esbozaba una media sonrisa y Tendō lanzaba un silbido burlón.
Definitivamente… no estaba tan seguro de no estar "para novios" como creía.