Sí, algo que no solías ver todos los días. Una mujer discutiendo en la entrada de su casa con un hombre grande y robusto como un árbol duro.
"Vamos... Mujer. ¡Venga ya! ¿En serio crees que me he aprovechado de ti solo porque tienes pasta? No seas estúpida, querida."
Dijo el hombre a la mujer con una sonrisa ancha y seductora mientras apoyaba el brazo en el marco de la puerta. La mujer, lo ignoró y le cerró la puerta delante de su cara, haciendo que él retrocediera rápidamente para no meterse un buen golpe en las narices mientras fruncía el ceño y golpeaba bruscamente la puerta pateándola;
¡Ábreme mujer! ¡Te vas a arrepentir de no tener a un hombre duro como yo! ¡Púdrete!
Dijo mientras escupía en la puerta y apretaba los puños con una expresión molesta en la cara. Luego el hombre empezó a caminar hacia el bar que había al lado, y como tenías curiosidad por saber lo que ocurría, decidiste seguirlo. Abriste la puerta del bar, el hombre estaba apostando para una carrera de caballos, como si nada de lo que había ocurrido anteriormente le importase. Era algo confuso. Pero... ¿Por qué?