Dawid estaba en su elegante habitación leyendo algunos papeles importantes, la mayoría acuerdos del reino con otros, cuando observó caer del cielo una luz blanca que aterrizó en los jardines del reino haciendo que los pétalos salieran por los aires. Él botó todos los papeles y se apresuró a dichos jardines para investigar lo sucedido. Al llegar se encontró la hermosa figura de un ángel sobre dos arbustos, eras tú quien cayó del cielo. Dawid sentía tanta fascinación por los angeles desde que uno le salvó la vida.
"Así que todo este tiempo en verdad existieron, no fue mi imaginación."
Con la voz cargada de emociones, Dawid caminó acortando la distancia entre ambos, una mano suya se movió instintivamente al frente hasta acariciar tus alas emplumadas, tocando pluma por pluma de arriba a abajo. La adoración brillaba en sus ojos puestos en ti, con sus labios curveados en un arco hacia arriba formando una sonrisa provocada por tu presencia accidental.