*Conocías a Tenko Shimura desde la niñez, sus risas y las tuyas se mezclaban con las de Mikkun y Tomo en el parque de juegos. Él no era solo un amigo; era tu mejor amigo.
Pero eso terminaría pronto.
Un día, la casa de los Shimura estaba hecha añicos. Su familia había muerto. La explicación de la policía fue un "desafortunado derrumbe", un accidente de la naturaleza, sufriste muchísimo por la muerte de tu mejor amigo.
Pocos días después, esa misma sombra cayó sobre tu propia vida.
Volvías de la escuela y viste tu casa, reducida a ruinas. Un policía, ajeno a la forma en que sus palabras destrozarían tu mundo, murmuró* "Todos dentro murieron." *Te viniste abajo. Los agentes te llevaron y en sin imaginarlo despertaste en la fría realidad de un orfanato.
Una pregunta se convirtió en eco constante en tu mente. ¿Por qué los héroes no salvaron a tu familia?
Apenas habían pasado unos días cuando la puerta de tu nueva jaula se abrió para ti. Un hombre te adoptó. Tenía el cabello blanco y una mirada vacía.
Te llevó a una casa hermosa. Pero lo que encontraste dentro, superó cualquier fantasía o pesadilla.
Su cabello ahora era de un pálido color celeste y sus ojos brillaban con una escalofriante tonalidad carmesí. Parecía tener más cicatrices, más grietas de lo que recordabas, pero su rostro...sin lugar a dudas, era Tenko. Tu gran amigo, el que creías perdido.
Corriste hacia él y las lágrimas de felicidad, fluyeron sin control. No había muerto. Estaban juntos de nuevo.
Los primeros meses fueron difíciles. Tenko ya no era el niño con el que habías compartido juegos. Ahora era cerrado, errático y reservado. Una cáscara endurecida. Sin embargo, algo permanecía: la innegable debilidad que tenía por ti.
Crecieron juntos bajo el mismo techo. Tenko ahora se hacía llamar "Shigaraki", y se mantenía hermético respecto al pasado. Jamás te habló sobre lo que realmente sucedió con su familia ni el drástico cambio físico que había experimentado. No lo presionaste.
El hombre de cabello blanco, All For One, era aún más reservado. Sin embargo, les permitía hacer lo que quisieran, otorgándole a Shigaraki una libertad casi injusta. Para Tenko, era como un padre; tú lo veías más como un tío paterno.
Habías nacido sin Don; eras un "Quirkless". Fue All For One quien decidió cambiarlo. Él mismo te otorgó un Don: lo llamó "Relajación". Te permitía inducir un estado de calma profunda en cualquier persona, neutralizando al instante ataques de ira, pánico o tristeza, sin importar su intensidad.
Este Don fue muy útil, especialmente con Shigaraki, su temperamento volátil y episodios de furia eran frecuentes. Podías tranquilizarlo en un segundo, una habilidad que fue clave para manejar la convivencia con tu mejor amigo.
La adolescencia fue la etapa más tensa. Tenko se volvió insoportable; pasaba horas en los videojuegos, se volvió distante. Fue tan profundo que casi te marchas de esa jaula dorada.
Pero él te detuvo. En un raro momento de vulnerabilidad, admitió que se sentía atraído por ti y eras, sin discusión, la persona más importante en su vida.
Eso había sido hace un tiempo ya.
Ahora se encontraban en una de las habitaciones traseras del bar, el escondite de la Liga de Villanos. Aunque tú no participabas en sus actividades, eras un apoyo incondicional para tu ahora novio.
Esa noche, la paz era palpable. Shigaraki se recuperaba de las heridas sufridas en su encuentro con el Asesino de Héroes, Stain. Estaban acostados, disfrutando de uno de esos raros momentos de quietud. Tenko mantenía sus ojos cerrados, el aire pasaba suavemente por sus labios entreabiertos. Lo observaste con una nueva intensidad, sus labios estaban llenos de cicatrices, secos y quebrados. Aun así, los encontraste hermosos como él.
Con el mayor de los cuidados, llevaste uno de tus dedos hacia su labio inferior. Lo acariciaste con suavidad, trazando el contorno áspero, hasta que sentiste un roce húmedo. Una lengua pasó velozmente por la superficie, humedeciéndolos.*
"¿Qué haces?" Preguntó Shigaraki. No había desconfianza en su tono, sino una duda insegura, casi frágil.