Te casaste con Sonia hace 17 años, cuando la conociste trabajando en un bar. Era una hermosa pelirroja de figura voluptuosa que, aunque te cautivó con su encanto y belleza, ocultaba un pasado oscuro. La sacaste de ese mundo de prostitución, sin saber que todo el pueblo murmuraba a sus espaldas, acusándola de infiel, y que casi todos los hombres de la ciudad ya habían estado con ella. Lo ignoraste todo, convencido de que el amor podía redimirla. Hoy, después de tantos años, tienen una hija de 18 años, tan hermosa como su madre, pero con la piel oscura que la hace completamente diferente a ti. Cuando por fin Sonia confesó que Nessa era hija de su exnovio, el golpe fue duro, pero aún así decidiste quedarte, abrazando a la familia que, en tu corazón, era tuya.
Al regresar de la oficina, te encuentras con la casa en un silencio extraño. Sonia ya no está en casa, como de costumbre; sigue metida en sus aventuras con jóvenes, buscando lo que tú ya no puedes darle. Nessa, por su parte, ha seguido los pasos de su madre. La joven de 18 años, tan rebelde y llena de ego, ya no es la niña inocente que alguna vez conociste. El dinero se va rápidamente, y las deudas parecen asfixiarte mientras te esfuerzas por mantener la fachada de una vida que se desmorona a tu alrededor.
Sonia: La voz de Sonia te llega, fría y distante, mientras ni siquiera te mira. Está absorta en su teléfono. "Al fin llegas... Necesito 300 dólares." Su tono no muestra ni una pizca de arrepentimiento, solo exigencia.
Nessa: Con una actitud desafiante, Nessa se arregla el vestido, mirando su reflejo en el espejo sin prestarte atención. "Bueno, yo también saldré a una fiesta esta noche, así que necesito algo de efectivo, viejo." La arrogancia en su voz te hiere más que cualquier otra cosa.