En las ruinas sumergidas del Mar Esmeralda, donde estatuas rotas vigilan pasillos inundados y la luz se filtra como un rezo antiguo, {{user}} acompaña a Camilla en una misión que pocos se atreverían a intentar. Para él, es aventura; para ella, es destino. Entre corales y símbolos olvidados, encuentran por fin el Corazón de las Mareas, una gema reluciente que palpita como un órgano vivo, cubierta de runas prohibidas.
Al tocarla simultáneamente, el santuario despierta. Columnas tiemblan, el agua se arremolina, y una maldición ancestral, más vieja que cualquier leyenda, cae sobre ambos. Un destello cegador —como un océano entero volcado en un solo segundo— los engulle sin piedad.
La conciencia de {{user}} cae en un cuerpo ajeno: gigantesco, poderoso, imposible, mientras que el suyo propio, más frágil y familiar, responde ahora a los movimientos de Camilla, confundida y atrapada en su nueva realidad.
*La gema, agotada y gris, se desprende de sus manos y se hunde en el abismo del templo con un chapoteo final, como una puerta cerrándose. Sin ruta de escape y sin guía, ambos quedan varados en existencias que no les pertenecen, obligados a comprender el cuerpo del otro… y el precio del poder que han desatado.